jueves, 16 de mayo de 2013

REFLEXIÓN BLOQUE II


Textos folclóricos. Selección y adaptación

El término “folclore” significa tradicional (nos indica que es algo que viene de lejos) y popular (muy conocido, algo del pueblo, que no es de autor). Lo primero que Irune quiso dejarnos claro fue la idea, ya mencionada durante el primer bloque, de que, al contrario de lo que muchos pensábamos, los cuentos folclóricos no son infantiles. Lo que ha ocurrido con el transcurso del tiempo es que se han ido “edulcorando” y se han adaptado para los niños. Por ejemplo, Caperucita Roja era un cuento de terror que se ha adaptado para que puedan ser receptores los niños.

Los textos literarios folclóricos tienen las siguientes características:

1.       No tienen autor. Lo cual no quiere decir que sean anónimos, los textos anónimos sí tienen autor pero prefieren no dar su nombre. En los textos literarios folclóricos la idea original es de un desconocido, y lo que nos ha llegado es el fruto del boca a boca, cada persona va añadiendo algo. Su autor es el tiempo, es imposible rastrear su origen.

2.       Múltiples versiones. Como no tienen autor, cada persona lo puede versionar como quiera. Existen distintas versiones dependiendo de quién lo haya recogido. Por ejemplo, la ratita presumida, cada uno conocemos un final: o que no se casa, o que se casa con el ratón, etc.

3.       Su origen es desconocido y no hay versiones originales. No se conservan versiones originales, se desconocen.

4.       Es literatura popular (propia del pueblo). Como no sabían escribir, no la pusieron por escrito.

5.       Se transmiten oralmente de forma horizontal (en varios pueblos a la vez se contaba la misma historia) y vertical (de generación en generación).

6.       No son infantiles, sino familiares. En las aldeas, en las casas, se reunía la familia en torno al hogar, ya que no había habitaciones. La familia se sentaba alrededor del hogar y se contaban cuentos o historias reales de algo que había pasado. Si acogías en tu casa a una persona para dormir, te pagaba contando un cuento o historia nueva. Se contaban todo tipo de historias, de amor, de terror de aventuras…

7.       Reflejan las épocas por las que pasaron. Cómo se vivía en esa época. Por lo tanto, los textos literarios folclóricos no son machistas, reflejan la época. Las mujeres de la época estaban en casa cuidando a sus hijos.

8.       Reflejan los sueños y deseos del pueblo. Por ejemplo, jamás la hija de un mercader (Cenicienta) se habría casado con un príncipe, pero era un sueño del pueblo.

9.       Son un reflejo de la sabiduría del pueblo. Por ejemplo, en la Bella Durmiente alejan el peligro de la niña quemando todas las ruecas, en lugar de educar a la niña para que no toque las ruecas. Esto es algo que ocurre, los padres evitan hablar de ciertos temas y alejan de los hijos las cosas que no les gustan. Esto es sabiduría popular.

10.   No tienen, en general, moraleja explícita. Tienen multitud de enseñanzas a lo largo de toda la historia para toda la familia.

Una vez analizadas las características de los textos literarios folclóricos, Irune nos conto tres famosos cuentos folclóricos: Blancanieves y los 7 enanitos (la adaptación hecha por los Hermanos Grimm), La Cenicienta (ambas adaptaciones: Perrault y los Hermanos Grimm) y La Bella Durmiente (una versión que se cree que es anterior a Perrault).

A continuación pasamos a analizar los tres géneros literarios:

1.       El teatro folclórico

Como no se escribía, había que memorizarlo. No hay muchas manifestaciones de teatro folclórico.

Si son interesantes las representaciones teatrales religiosas de los pueblos: la pasión, la Navidad (nacimiento de Jesús), etc. Por ejemplo, el que hacía de San José, su hijo haría de San José en el futuro y así sucesivamente. Los papeles eran enseñados de padres a hijos. En muchas de estas representaciones como son del pueblo y no son eclesiásticas, hay guiños paganos. También hay representaciones teatrales folclóricas paganas, como por ejemplo la expulsión de los moros por los cristianos o el carnaval.

Tan sólo hay una manifestación infantil muy poderosa que se mantiene hoy en día: Los Títeres de Cachiporra. Estos títeres se representaban en las plazas de los pueblos. Consistían en: un personaje masculino (solía llamarse Pedrito) que tiene algo que quiere mucho (una vaca, una flor, etc.) y hay un malo (demonio, bruja, lobo) que le quita lo que le gusta y el resto de la obra es Pedrito persiguiendo al malo con preguntas como ¿Por dónde se ha ido? Cuando el público se cansa Pedrito recupera aquello que tanto quería y pega al malo con una cachiporra y así termina. Actualmente tienen lugar representaciones empleando estos títeres en el parque del Retiro.

2.       La poesía folclórica

Siempre ha estado ligada a la música y al movimiento corporal (tanto para niños como para adultos).
Hay manifestaciones para adultos de todo tipo y para niños también: canciones para jugar al corro, a las palmas, para saltar a la comba, las nanas, las oraciones infantiles –menos las relativas a la misa como el credo-, los villancicos, las retahílas –una dola de la catola, pito pito gorgorito-. A veces se recitaban y otras se cantaban.

En ocasiones, la poesía folclórica no resulta muy apropiada para niños:
-          Don Federico mató a su mujer…
-          Soy capitán, de un barco inglés, y en cada puerto tengo una mujer…
-          Al jardín de la alegría quiere mi madre llevarme, a ver si me sale un novio…

3.       Prosa folclórica

La forma más característica que adoptaba la prosa folclórica era el cuento (relato breve que no tiene por qué ser infantil). Se transmitían oralmente.

Los cuentos folclóricos son lo más estudiado por los folcloristas. Existen cientos de miles, hay cuentos de todas las culturas, ej: “Kirikú y la bruja” es un cuento folclórico africano.

Cuando han empezado a estudiarse los cuentos folclóricos ha sido a finales del s.XIX. El término folclorista se lo debemos a un antropólogo llamado Vladimir Propp, que dedicó toda su vida a su estudio. Propp clasificó los cuentos folclóricos en cuatro tipos:

1-      Mitos: incluye los textos que tienen protagonistas mitológicos y dioses. Son historias que en su origen tenían una función religiosa. También incluye aquí los apólogos (un especie de fábula: tienen carácter moralizante pero no son protagonizados por animales, ej: La lechera.) y las leyendas (se suelen situar en lugares concretos, con nombres, fechas... por eso se cree que son reales).

2-      Cuentos de animales: Propp hace una subclasificación: fábulas y cuentos de animales. Las fábulas son aquellos cuentos en los que los animales representan vicios y virtudes de las personas, son textos moralizantes y con moraleja. Los cuentos de animales son historias en las que todos los protagonistas son animales (ej: Los 7 cabritillos). Estos animales representan roles de personas.

3-      Cuentos de hadas (Fairy tales): es cualquier cuento en el que aparece algún personaje de carácter mágico, ej: Caperucita Roja o Los músicos de Bremmen, en ambos cuentos aparecen animales que hablan y a la vez hay personas en los cuentos.

4-      Cuentos de fórmula: o bien el cuento entero  o parte del cuento te lo tienes que aprender de memoria porque si no pierde la gracia. Ej: los cuentos mínimos. “Esto era un gato con las orejas de trapo y el culo al revés ¿Quieres que te lo cuente otra vez?” “Esta es Maria Sarmiento que se fue a cagar y se la llevo el viento”.

Tras ver los géneros literarios, pasamos a hablar sobre los recopiladores y adaptadores folclóricos más relevantes.

Es en el s.XVI cuando se empiezan a recopilar los romances (que son semifolclóricos) por escrito.
Perrault (s. XVII – XVIII) recopilaba los cuentos que contaba la nodriza de sus hijos. Se dedicó a recogerlos y a adaptarlos para contarlos en la corte de Luis XIV con fines moralizantes. Convirtió la literatura en paraliteratura ya que añadía moralejas. Perrault realiza adaptaciones de los cuentos folclóricos ya que los modificaba con intención de moralizar a los habitantes de la corte.

Continuamos con un recorrido en el tiempo hasta llegar a la Alemania de la primera mitad del s.XIX. Es la época del romanticismo (Goethe) y en la que surgen los nacionalismos, y es cuando empiezan a interesar las tradiciones: el folclore. Aquí aparecen los Hermanos Grimm, que eran filólogos. Recibieron una solicitud sobre si estaban interesados en recopilar cuentos tradicionales alemanes (intencionalidad conservacionista). Trataban de ser lo más fieles posible al cuento. La editorial contrato a gente que iba por los pueblos recopilando historias y los Grimm tenían que revisarlas y escribirlas correctamente. No eran cuentos para niños, eran cuentos tradicionales alemanes. Los cuentos eran bastante escabrosos, y al sacar la tercera edición los Grimm los revisan para quitar lo más escabroso, y suavizar los cuentos. Estos cambios (mini adaptaciones), cambian pequeñas cosas que no eran adecuadas para los niños.

Por tanto, hay que tener claras dos ideas:

-          Los Grimm no son autores. Son recopiladores e hicieron pequeñas adaptaciones.
-          La primera intención de los Grimm era conservacionista.

En esta misma época (primera mitad del s. XIX, romanticismo), tenemos en España a Cecilia Böhl de Faver, quien firmaba sus libros bajo el pseudónimo Fernán Caballero. Primero publicó en periódicos y revistas y más adelante publicó en una libro la recopilación de todos sus escritos.

Con la segunda mitad del s. XIX llega el realismo. Durante el romanticismo interesaban temas abstractos (amor, libertad) o temas personales. En el realismo empieza a interesar la sociedad, miramos a nuestro entorno y vemos los problemas que nos afectan.

En este contexto aparece en Dinamarca el tercer recopilador que nos interesa: Hans Christian Andersen. Sus versiones de los cuentos son las más conocidas en Europa. Andersen era muy reconocido y preciado (en su honor encontramos la escultura de la Sirenita de Copenhague, hecha mientras él vivía). Es una personalidad de la literatura, lo que más famoso le hicieron fueron los cuentos que gustaban tanto a adultos como a niños.
Andersen tiene tanto literatura de autor, es decir, inventada por el (La cerillera, El soldadito de plomo…) y textos folclóricos que adaptó (La reina de las nieves, La sirenita).

Tras conocer los recopiladores y adaptadores más famosos, pasamos a profundizar en la idea del simbolismo.

El simbolismo es aquello que no se puede modificar ni cambiar si queremos adaptar un cuento. Toda la literatura, al tener función poética, es de carácter simbólico. Propp fue el primero que dijo que el esqueleto de un cuento es un viaje iniciático.

La iniciación que se presenta en el 90% de los cuentos folclóricos es: un hogar familiar que, por el motivo que sea, el personaje protagonista debe abandonar, y va pasando por una serie de pruebas, conociendo personajes, aprendiendo, madurando, hasta crear un núcleo familiar propio porque ya es adulto. Para seleccionar y adaptar un cuento para EI debemos entender y discrimina su simbolismo.

Para concluir con el bloque, repasamos cómo puede un maestro escoger una buena materia prima para adaptar un cuento para sus alumnos:

-          Saber con que versión del cuento se está trabajando. De qué año es, si ya ha sido adaptada, quien la ha traducido. Tenemos que tener algún dato sobre la versión para fiarnos de ella.

-          Lo ideal es buscar traducciones de Grimm o de Perrault y, a partir de ahí, adaptar, no hacerlo sobre adaptaciones de adaptaciones.

-          Es importante también, tener una buena versión de los cuentos para poder adaptarlos con facilidad.

-          Irune nos recomendó “El libro de los 101 cuentos” de la editorial Anaya, que contiene cuentos de todas las culturas.

Me ha resultado realmente útil este bloque para profundizar en la tradición folclórica. Por ejemplo, he visto los Títeres de Cachiporra en el Retiro cientos de veces y no sabía que estaba viendo una manifestación teatral folclórica. Lo que más me ha gustado ha sido conocer las versiones de los hermanos Grimm y de Perrault de Blancanieves, la Cenicienta y la Bella Durmiente. Siempre había creído que su origen estaba en Disney y, por lo que he visto, nada más lejos de la realidad. Conozco desde que era pequeña muchas adaptaciones tanto de cuentos folclóricos como de poesías o canciones folclóricas, que cantaba con mis compañeras en el patio del colegio.

En mis prácticas, no vi que contaran a los niños o hiciera referencia a algún cuento folclórico. Por otro lado, las canciones que cantaban los niños tampoco tenían un origen folclórico, ya que el profesor de música y psicomotricidad era un antiguo trabajador de una granja escuela y la mayoría de las canciones eran canciones modernas de allí “La brujita tapita”, “El eco”, “El caballo pichirilo”.

Como futura educadora, me gustaría transmitir a los niños los cuentos folclóricos y también las poesías y canciones. Es muy importante que no se pierdan y que los niños las aprendan y a la vez las transmitan a sus hijos cuando crezcan, continuando con la tradición oral. Es importante el papel que tenemos los maestros en conseguir que estas historias lleguen a los niños y que perduren los juegos populares basados en textos folclóricos en verso. Sí que es cierto que hay que tener cuidado con ciertos cuentos folclóricos como “El patio feo” (Andersen) ya que podemos hacer tambalear la seguridad que tienen los niños en que su figura de apego les quiere.

Por último, gracias a lo visto en el bloque, he aprendido qué elementos debemos conservar de la historia original a la hora de hacer adaptaciones.

ACTIVIDAD BLOQUE II


Adaptación del cuento “Toda clase de pieles”

Erase una vez que se era, en un reino muy muy lejano, vivían un panadero, su esposa y la hija de ambos, Cora, que era una preciosa niña, de grandes ojos azules y largo cabello rubio. Sus padres la querían muchísimo ya que además era muy buena y generosa. Desde muy pequeñita ayudaba a su padre con los panes y los bollitos que hacían en la panadería.

Cuando Cora cumplió los 10 años, su madre se puso muy enferma, y al ver que no le quedaban muchos días de vida, le dio a Cora el tesoro más valioso que tenía para que siempre la recordara: un abrigo hecho con toda clase de pieles, que la protegería de todo mal. Tras la muerte de la madre, tanto Cora como su padre pasaron unas semanas muy tristes, pero pronto Cora se dio cuenta de que volvía a ver a su padre animado y feliz y un día éste le dio una gran noticia: iba a volver a casarse.

En cuanto conoció a su futura madrastra, Cora supo que no iban a llevarse bien, ya que era una persona muy fría y antipática. Cora no entendía cómo podía su padre haberse enamorado de ella. La madrastra tenía un hija un poco mayor que Cora, Amelia, que era la chica más fea, egoísta y desagradable que os podáis imaginar.

Tras su boda con el padre de Cora, la madrastra decidió que había llegado la hora de casar a Cora y a Amelia y empezó a buscarles pretendientes. Los pretendientes más guapos, buenos y apuestos eran todos para Amelia y los más feos y estúpidos para Cora. Cora protestaba y se quejaba a su padre, pero éste le decía que su madrastra buscaba lo mejor para ella.

Una vez hubo conocido a todos los pretendientes de las niñas, la madrastra decidió que Cora se casaría con Gustavo, un joven feo, bruto y malo, pero que pertenecía a una familia bastante rica. Gustavo estaba muy encaprichado de Cora ya que le parecía preciosa, sin embargo Cora estaba horrorizada ante la idea de tener que casarse con él. Sus protestas no valieron de nada, tanto su padre como su madrastra deseaban que se casara con Gustavo.

Así Cora ideó un plan para retrasar lo máximo posible la boda, y pidió a su pretendiente una máscara hecha con las plumas de todo tipo de pavos reales como regalo de pedida. Gustavo viajó por muchos reinos durante meses hasta conseguir reunir plumas de todos los distintos pavos reales. Al volver Gustavo, Cora le agradeció la máscara pero le dijo que ahora deseaba un lindo traje, hecho enteramente con perlas de todos los mares. Gustavo volvió a viajar durante meses para reunir todas las perlas y ordenó coser un vestido precioso que entregó a Cora como regalo de boda. A Cora no se le ocurría qué más podía hacer para posponer la boda, y finalmente tuvo que resignarse a casarse con Gustavo.

Sin embargo, la noche antes de la boda, Cora recibió una visita muy especial. ¡Su hada madrina!, quien le aconsejó huir de casa e internarse en el bosque donde no tendría nada que temer, pues algo bueno le ocurriría. Cora no lo dudo, y envolviendo en un hatillo su máscara y su precioso vestido, se puso el abrigo de su madre de todo tipo de pieles y huyó de casa.

La vida en el bosque resultó muy dura para Cora, ya que sólo podía alimentarse de frutos silvestres, dormía en cuevas, iba muy sucia y desaliñada porque no podía lavarse y, sobre todo, se sentía muy sola. Sin embargo, Cora era muy fuerte y confiaba en su hada madrina y pensaba “algo muy bueno me va a ocurrir”. Algunas veces oyó voces que la llamaban buscándola, pero Cora se arrebujaba bien dentro de su abrigo y pasaba desapercibida subida a los árboles, pues su abrigo la protegía.

Una mañana, mientras todavía dormía en una cueva, la despertó bruscamente una mano que la zarandeaba. Cora se asustó, pero pronto vio que quien la había despertado era una anciana de cara amable que le preguntó qué hacía allí sola en el bosque. Cora, por temor a que la anciana la devolviera de nuevo a su hogar, le dijo que era huérfana y que se llamaba Fanny. La buena anciana se apiadó de ella, y la invitó a vivir en el palacio del reino, ya que ella trabajaba allí como costurera. Cora, muy agradecida de por fin tener compañía, la acompañó gustosa.

La vida en palacio resultó estupenda para Cora, ya que, como poseía conocimientos de panadería, pronto la nombraron ayudante del panadero real. La mejor parte del trabajo de Cora tenía lugar cada mañana, cuando subía los bollitos de desayuno del príncipe a sus aposentos. Cora se contentaba con admirar al guapísimo príncipe mientras éste desayunaba.

Así pasaron los días, y Cora fue perdiendo el temor a encontrarse a su familia, ya que apenas salía del palacio. Una buena mañana, partieron del castillo cien mensajeros que se dirigían a todos los reinos del mundo con el siguiente anuncio: se celebraría en palacio un gran baile de máscaras al que debían acudir todas las princesas del mundo para que el príncipe encontrara una esposa. Al enterarse, Cora se puso muy triste, pues realmente se había enamorado del apuesto príncipe.

La noche del baile de máscaras llegó y, una vez en su habitación, Cora tuvo una gran idea: se pondría su preciosa máscara hecha con plumas y su elegante vestido de perlas. Al entrar en el salón del baile, Cora sintió que todos la miraban, ya que nadie llevaba una máscara y un vestido tan espectaculares como los suyos. El príncipe no podía apartar la mirada de esa bella figura y esos ojos que relucían bajo la máscara e invitó a Cora a bailar. Juntos pasaron el resto del baile, sin embargo, Cora se mostraba reacia a hablarle de sus humildes orígenes y centraba la conversación en el príncipe. Cuando al concluir el baile, el príncipe le pidió que se quitara la máscara, Cora sintió miedo de que descubriera quien era y se alejó corriendo. El príncipe se quedó prendado de su preciosa sonrisa y su risa cristalina.

A la mañana siguiente Cora se sentía muy triste, estaba todavía más enamorada del príncipe que antes y no sabía qué podía hacer para conseguirle. Hasta que nuevamente se le ocurrió un plan…Cuando horneó los bollitos del desayuno del príncipe los hizo con forma de pluma de pavo real.

Al subir el desayuno al príncipe, éste se quedó mirando anonadado los bollitos, miró a Cora a los ojos y, al reconocer esa mirada, la cogió de las manos. Sientiéndose muy feliz, Cora se echó a llorar y empezó a contarle al príncipe toda su historia, incluyendo cuál era su verdadero nombre y confesando que era la hija de un panadero. El príncipe conmovido dijo a Cora que no le importaba su origen, que el sólo buscaba una buena muchacha que le quisiera, y que ella se lo había demostrado.

Cora y el príncipe se casaron y fueron muy felices, y como Cora era muy buena y nada rencorosa, mandó a llamar a su padre y a su madrastra para que vivieran con ellos en palacio.


He realizado una adaptación del cuento "Toda clase de pieles" contado por Irune en clase. Basándome en el cuento, he cambiado los siguientes elementos:

- La protagonista del cuento no es una princesa, sin embargo, acaba siéndolo.
- He suprimido la idea del incesto padre-hija y, en lugar de eso, es la nueva madrastra de la protagonista quien la obliga a casarse con alguien que ella no desea.
- El abrigo de toda clase de pieles es regalado por la difunta madre a su hija.
- Los regalos para retrasar la boda son dos en vez de tres: una máscara y un vestido.
- Aparece un hada madrina que es quien aconseja a la protagonista.
- Quien encuentra a la niña en el bosque es una anciana en vez de los caballeros del príncipe.
- La historia transcurre en el mismo reino.
- La protagonista es panadera y todos los días ve al príncipe hasta que al final se enamora de él.
- Acude al baile con los dos regalos puestos a la vez que son los que hacen que el príncipe se fije en ella.
- Final feliz al casarse con el príncipe y perdonar a su familia.

REFLEXIÓN BLOQUE III


La hora del cuento

En este bloque hemos aprendido de qué formas podemos transmitir los cuentos (cuentacuentos, narración con libro y lectura) y cuándo es mejor narrar y cuándo es mejor leer.

Los libros de literatura infantil son para que nosotros se los leamos. Los niños de infantil no saben leer un cuento entero por mucho que sepan descodificar, ya que su esfuerzo se centra en descodificar y no en entender el cuento.

En este  bloque vamos a estudiar los libros de autor, los textos folclóricos y los textos creados por nosotros para los niños.

Por un lado analizamos los libros de autor, a los cuales se les presupone una calidad artística que afecta a dos elementos: arte plástica (ilustraciones) y arte literario (afecta a cómo está escrito el libro). Se tienen que ajustar a la edad y al momento evolutivo del receptor. Nuestra tarea como maestros es seleccionar buenos libros que cumplan con estos requisitos:

-          Arte plástica
-          Arte literaria
-          Ajustado a la edad y al momento evolutivo

Estos libros son libros para leer a los niños (respetar el texto tal y como lo ha escrito el autor) y enseñar las ilustraciones (la ilustración y el texto son un todo).

Por otro lado, los textos folclóricos tienen interés simbólico. Pero el interés más grande para los niños es la fantasía (aventura, princesa, magia, dragones…). Los textos folclóricos en verso tienen otro elemento muy importante que es el absurdo, que encanta a los niños. Estos textos son para contar y cantar (incluimos textos en verso). En estos textos hay que buscar más el contenido y respetar menos la forma. Los textos folclóricos no son para niños, son para adultos que luego adaptamos para contarlos a los niños.

A continuación analizamos las tres grandes formas de comunicación literaria en Infantil.

1.       Leer

Consiste en reproducir literalmente de forma oral lo que está escrito en un texto. Si es un texto infantil, lo lógico es, además de leer, enseñar a los libros las ilustraciones. Hay que leerlo a la vez que van viendo las ilustraciones. Si el libro es pequeño, lo mejor es escanear las hojas y ampliarlas y enseñarlo así, aunque luego los niños tengan el libro en el rincón de lectura. También podemos enseñar el libro en PDF o con la Pizarra Digital.

Las opciones a la hora de leer el libro a los niños son:

-          Dar la vuelta al libro todo el rato, lees un poco del texto y le das la vuelta al libro para enseñárselo a los niños.
-          Colocarse el libro a la altura del hombro y leerlo a la vez que los niños ven la imagen durante todo el tiempo.
-          Enseñarlo apoyándolo en el pecho y teniendo detrás del libro el texto, ir leyéndolo.

La lectura del adulto sirve como modelo al niño. No hay que cambiar las voces. Se lee despacio, vocalizando, con ritmo y sin exagerar la entonación. Hay que entonar pero no exagerar. Hay que tener soltura y habilidad para leer. Debemos transmitirles el texto a los niños.

¿La lectura es adecuada para todas las edades? Si los libros son adecuados para la edad de los receptores, si.

En clase Irune nos leyó el cuento “Un príncipe algo rarito”. Como la portada desvela por qué es rarito el príncipe, estaba forrada para que no se viera nada. Es buena idea hacer preguntas previas a los niños como ¿De qué creéis que puede ir el cuento? ¿Por qué es diferente a los demás?? ¿Qué les gusta? ¿Puede ser feo y miedoso? ¿Queréis saber por qué era rarito el príncipe? Y al acabar hay que hacer igualmente más preguntas.

2.       Narración con libro

Se suele emplear cuando las ilustraciones son muy buenas, la historia es buena, pero el texto no es adecuado para esa edad (muy largo, farragoso, complicado para los niños) o no es bueno.

Enseñas el libro pero no lo lees, lo cuentas con tus palabras. Haces mucha referencia a las ilustraciones (señalándolas) para que luego cuando cojan el libro lo puedan seguir ellos solos. Aquí, si queremos, sí podemos meter voces que sean fáciles y muy marcadas: voz fuerte, voz neutra y voz de pito. Si hay más de tres personajes no hacer voces.

En clase Irune nos narró el cuento “999 hermanas ranas se mudan de charcas”. Al igual que al leer, es bueno hacer una serie de preguntas a los niños antes de empezar a narrar el cuento. ¿Cuántas hermanas puede tener una rana? ¿Las ranas ponen huevos? ¿Cómo son los huevos? ¿De la rana salen renacuajos? ¿Qué diferencias hay entre la rana y el renacuajo? Y al terminar hacer también algunas preguntas.

3.       Contar el cuento (cuentacuentos)

Se emplea sobre todo con textos folclóricos. Cuando se cuentan cosas no se usan ilustraciones, es la forma de conseguir que los niños imaginen. Es importantísimo que los niños imaginen las cosas.

¿Cómo contamos? Nosotros nos leemos la historia, la adaptamos y la ensayamos. Para los niños de 3 años no contar una historia durante más de 10-15 minutos ya que pierden el interés y no atienden.

Es importante ensayar cómo empezar el cuento y cómo terminarlo, a los del 2º ciclo les gusta que les sorprendan con fórmulas nuevas para terminar. Hay que estar muy pendiente por si un trozo les aburre agilizarlo y al contrario.

Hay cuentos para contar de pie (ej: Los tres cerditos) y otro para contar sentados (los de hadas).

En clase realizamos una estrategia práctica de cuentacuentos e Irune nos contó la adaptación española de “Blancanieves y los 7 enanitos”: “La princesa y los 7 bandoleros”. Es buena idea hacer un diálogo previo con preguntas tipo ¿Qué es un bandolero? ¿Cómo asaltaban? ¿Qué armas llevaban? Tras contar el cuento, se harían preguntas a los niños, si se han sentido identificados o no, cómo se sentiría la princesa viviendo entre bandoleros, etc.

Por lo tanto, podemos afirmar:

-          El cuentacuentos es la estrategia más interesante para conseguir que los niños trabajen su imaginación.
-          La narración con libre permite el desarrollo del razonamiento icónico de los niños, y es más adecuada para el primer ciclo.
-          La lectura es más adecuada para el 2º ciclo y el objetivo que perseguimos con ella es dar a los niños un modelo de lectura total, que escuchen leer en voz alta.
-          El objetivo fundamental a la hora de emplear cualquiera de las tres estrategias es poner a los niños en contacto con la literatura.

Para terminar el bloque, vimos el uso de otros recursos a la hora de leer, narrar y contar. Por ejemplo hablamos sobre el empleo de disfraces en alguna de las estrategias y llegamos a la conclusión de que sí pueden utilizarse tanto para narrar y contar, ya que a los niños les encanta.

También es buena idea que cuando llegue la hora del cuento bajemos un poco la luz (guiándonos por el tiempo de cuento que vamos a contar).

Otra idea que nos dio Irune, que a mí personalmente me encantó) fue la de tener en clase un cofre de los cuentos cerrado con un candado. Es un cofre de cuentos especiales que ellos no van a poder leer hasta que la maestra se lo lea. Debemos leerlo con mucho teatro, para crear intriga e ilusión  los niños.

Si contamos un cuento, existe la opción de tener un “tela del miedo” con la que arroparnos todos, la tela les protege. Al terminar el cuento, sacudimos los miedos.

El uso de marionetas y títeres sí es adecuado a la hora del cuentacuentos, pero no contar todo el cuento con títeres, sólo un par de personajes.

La evolución de la asignatura sigue un orden lógico y, si en el primer bloque aprendía qué aspectos debía tener en cuenta a la hora de seleccionar un libro infantil, gracias a lo aprendido en este bloque sabré qué estrategia será más apropiada dependiendo del libro y de los receptores. Una vez sea maestra, me gustaría ir probando con los niños todas las estrategias ya que cada una trabaja aspectos distintos del niño.

A raíz de la actividad realizada en este bloque, he podido comprobar lo divertido que es narrar un cuento a los "niños", cómo puedes mejorar mucho con tan sólo repetir el cuento cuatro y cinco veces y cómo ganas seguridad. En mis próximas prácticas ya no tendré miedo o vergüenza si me piden que cuente/narre/lea un cuento en clase, sabré cómo hacerlo gracias a lo aprendido en este bloque y, en general, en toda la asignatura.

miércoles, 15 de mayo de 2013

REFLEXIÓN BLOQUE I


Libros infantiles de autor. Análisis y selección.

Comenzamos el bloque analizando cuál es la definición de literatura: “el arte de las palabras o el arte creado con palabras”. 

A continuación analizamos qué características tiene que tener un texto para considerarse literario:

1.       Función estética o poética

La forma como utilizamos el lenguaje. Cuando yo quiero crear arte quiero crear arte no sólo con el contenido si no también con la forma. Esto se consigue mediante el uso de figuras literarias, con un estilo de narrar personal e incluso con el uso de ciertas palabras (ej: para Lorca todo era verde). La f. estética tiene que ver más con la forma que con el contenido, afecta a cómo se escribe.

2.       Pertenecer a uno de los géneros literarios (narrativo, verso y drama o teatro)

La primera persona que clasificó los géneros literarios fue Aristóteles (Grecia).

-          Narrativos: cuentan una historia
-          Verso (lírica antiguamente): expresan algún sentimiento
-          Drama: imitan la realidad (género mimético para Aristóteles)

La poesía en la actualidad ya no es sólo lírica, también hay poesía épica o narrativa (ej: El cantar del Mio Cid), a pesar de ser en verso, se cuenta una historia.

En literatura infantil vamos a encontrar poca lírica. La lírica es mucho menos perceptible para un niño pequeño. Lo único que encontraremos serán poesías narrativas o poesías con juegos de palabras tipo  trabalenguas.

3.       Intencionalidad artística

La intencionalidad artística es qué textos infantiles realmente cumplen las condiciones para ser considerados textos literarios. La intencionalidad artística es que el lector disfrute leyendo. Si el libro está hecho únicamente para que el lector aprenda, no hay intencionalidad artística en ese libro.

Hay que resaltar la existencia de los textos paraliterarios o paraliteratura. Paraliterataura, “para” -> “al lado de”. No podemos considerar que no es literatura, ya que está cerca de ella. Son textos que cumplen casi todos los criterios para ser considerados textos literarios pero fallan en al menos uno. Por ejemplo, El diario de Anna Frank no tiene intencionalidad artística o los artículos de opinión de un periódico, le falla también la intencionalidad, ya que su intención es dar una opinión y que cale en los lectores. En infantil encontramos muchos libros paraliterarios con carácter didáctico, ej: La pequeña oruga glotona. En este libro se cuenta el ciclo de vida de las orugas, su primer objetivo es enseñar.

También encontramos paraliteratura con carácter moralizante, como las fábulas, que quieren inculcar a los niños determinados valores.

4.       Ficción

Algo que nunca ha pasado o que si ha pasado tú lo ficcionas. La ficción se puede basar en la realidad siempre que haya sido ficcionada por el autor.

Una vez analizadas las características que han de reunir los textos para ser considerados literarios, pasamos a hacer un recorrido por lo que antes se consideraba literatura infantil hasta la verdadera literatura infantil, que no ha aparecido hasta los años 90.

En el s. XVIII encontramos dos tipos de literatura: la literatura culta y la literatura folklórica.

La literatura folfklórica es popular, ha pasado siempre de boca en boca y no se ha puesto por escrito hasta hace poco. Empieza en la E. Media (lenguas romance) y evoluciona a lo largo de los siglos hasta que en el s.XVIII y XIX aparecen unas personas que recogen estas historias por escrito para que no se pierdan. Como entre el s.X y el s.XVIII tan sólo un 20% de la población sabía leer (la nobleza y el clero) la literatura se transmitía de forma oral. Además hay que destacar que los cuentos folklóricos (Caperucita Roja, la Cenicienta) no eran infantiles.

En cuanto a la literatura culta, también comienza en la Edad Media. Cumple con todos los requisitos de la literatura. Hay unos textos que se escriben para niños. Se les llamaban exemplarios: historias breves estilo fábulas pero con personas, en las que se narraba una historia que servía como ejemplo al niño para aprender algo –carácter moralizante. También encontramos los llamados castigos, en ellos el niño recibía un castigo y así el niño que lo leía aprendía que estaba mal hacer algo. El niño recibía un castigo horrible (venía el demonio y se lo llevaba). Estos textos son paraliterarios ya que tienen un carácter moralizante. No se crea literatura de ocio, todo es didáctico o moralizante.

Hasta el s.XX no vamos a encontrar verdadera literatura infantil. Hasta los años 80-90 no hay literatura creada para que los niños disfruten, se diviertan, sin tener que aprender nada.

A finales del s.XIX la editorial Calleja empieza a publicar textos infantiles. Sus primeros libros eran caros y más adelante para abaratar costes crearon unos libros diminutos que salían cada semana. Los textos de Calleja son paraliterarios, son moralizantes y didácticos. Calleja dio el paso para acercar la literatura a los niños.

También en la radio se hacen series radiofónicas para niños en tramos de media hora. Algunas se hacen tan famosas que se llevan a los libros, como por ejemplo “Matilde, Perico y Periquín” o “Tomasica”.

La primera niña real de la historia de la literatura española es Celia (1928, Elena Fortún). Los niños se sienten identificados con Celia, se ven reflejados. Más adelante, en los 70, aparecer “Oliver Button es una nena”, que cuenta la historia de un niño al que le gusta bailar claqué. El primer libro infantil totalmente ilustrado fue el de “Mari Pepa”, que nació en un periódico de Falange que traía un dominical para niños con la historia de Mari Pepa.

Existe una evolución de una primera literatura que era paraliteratura (moralizar y educar) a una literatura infantil (que el niño pueda disfrutar sin tener que aprender).

En los 80 hay un boom de la literatura infantil. La editorial Barco de Papel ofrece libros baratos para leer en el colegio. Estos libros no son didácticos (ya que los niños ya tienen sus libros de texto), son libros para que los niños disfruten leyendo.

En los 90 se produce un segundo boom: los libros ya no van enfocados a la literatura escolar. Surgen editoriales nuevas que hacen ediciones no de bolsillo, de tapa dura, más cuidadas, con ilustraciones, etc., enfocadas a que el niño cree su propia biblioteca en casa.

Aparece también el “álbum de imágenes” (sinónimo de libro ilustrado o álbum ilustrado), algunas editoriales se dedicaban sólo a hacer este tipo de libro. Estos libros además de las palabras recogen otro arte: la ilustración. Surge un boom de ilustradores (ej: Ramón Sánchez) que se ha mantenido hasta ahora (ej: Sebastián Lancome). Es este boom el que trae consigo el nacimiento de una literatura de pre-lectores (niños que aún no tienen suficientemente desarrollada la capacidad lectora – hasta los 6 años-). Así, estos niños pudieron acceder a la lectura no didáctica, editoriales como Kókynos y Kalandraka fueron las primeras que consideraron al niño de infantil alguien susceptible de disfrutar con la literatura y con las ilustraciones.

Una vez hecho este viaje por la literatura, pasamos a analizar los tres géneros literarios: narrativa, verso y drama.

1.       La narrativa o prosa

Es el género literario más extendido. La narrativa es lo que más demanda de forma natural el ser humano, nos gusta escuchar historias ya que es una forma de evasión. Cuando más te gusta un libro es cuando te identificas con un personaje o te gustaría haber sido ese personaje.

Los niños no se podían identificar con los niños de los cuentos de Calleja porque eran estereotipos. No es hasta los 80 cuando los niños y los animales de los cuentos actúan y hablan como niños, es entonces cuando lo lectores pueden sentirse identificados.

2.       Teatro o drama

Hay que distinguir entre: representación teatral (una obra de teatro que vas a ver) y el texto teatral (que es el género literario).

Hay muchas representaciones teatrales para infantil, sin embargo libros de teatro para infantil no hay, ya que los niños no saben leer, les va a leer el libro el adulto, y para e adulto es más complicado leer un texto teatral, acabaría haciéndolo transformándolo en narrativa.

Los textos teatrales de infantil van dirigidos a los adultos para que sean representados a los niños o por ellos, no hay textos de teatro con imágenes dirigidas a niños.

3.       Poesía

La poesía en infantil tiene mucha importancia. Hay mucha, muy bonita y divertida y a los niños les encanta aprenderle y recitarla.

Sigue un recorrido similar a la narrativa, al principio estaba hecha con carácter moralizante y didáctico, pero a finales de los años 40 es Gloria Fuertes quién estudió a los niños, lo que les gusta, lo que les interesa, de qué se ríen… buscó en otros países la poesía que les gustaba a los niños (como por ejemplo Inglaterra con las Nursery rhymes). Es así como Gloria Fuertes creó poesía infantil que cumplía las tres características fundamentales para que gustara a los niños:

-          Textos cortos
-          Rima fácil y sonora (Pio Lope el pollito miope)
-          El absurdo

Tras estudiar los géneros literarios, pasamos a conocer qué debemos valorar a la hora de elegir un libro para niños:

-          El momento evolutivo en el que están en cuanto al desarrollo cognitivo (lo que entienden y lo que no entienden)
-          Cómo es el desarrollo emocional del niños
-          Desarrollo lingüístico: que sean textos comunicativos y les digan algo a los niños.
-          Relación causa-consecuencia

Por último, y para finalizar con el bloque, aprendimos a realizar el análisis de un libro, tomando como base el famoso cuento “Las princesas también se tiran pedos”. Los aspectos que hay que analizar son:

1.       Libro en sí
-          Autor o autores (incluyendo al ilustrador)
-          Título
-          Editorial
-          Año de la primera edición
-          Edad recomendada

2.       Formato
-          Aspecto externo: si resulta atractivo para los niños, si es manejable, si es resistente.
-          Ilustraciones: si son artísticas, si reflejan lo que dice la historia, si permiten seguirla.
-          La letra: tamaño, interlineado, tipo de letra cercana a los niños.

3.       Contenido
-          Tema: decidir el tema o temas que priman en el libro y si son adecuados o no para la edad a la que va dirigido el libro
-          Estructura: si es lineal o circular o tiene nudo acumulativo.
-          Personajes: si el tipo de personajes es adecuado y motivador, fijándonos en si son cercanos y reconocibles y en si los niños se pueden identificar con ellos
-          Lenguaje: qué tipo de vocabulario y qué estructuras gramaticales contiene, también hay que valorar el estilo del libro
-          Valores y contravalores: los valores son aquellos que hacen felices a las personas y los contravalores son los impedimentos para conseguir la felicidad.

4.       Conclusiones: si elegiría el libro para los niños de esa edad y por qué, si es motivador, interesante, si responde al momento evolutivo.

Considero fundamental haber aprendido a analizar un libro infantil para cuando el día de mañana tenga que crear mi biblioteca de aula, seleccione títulos realmente adecuados para la edad de mis alumnos y que les aporten y les resulten interesantes.

Durante mis prácticas en la Escuela Infantil Zaleo he observado que en el aula hay dos “espacios” dedicados a la literatura infantil. Los niños tienen una especie de cajón con ruedas donde tiene un montón de libros y cuentos que cogen en los ratos libres para “leerlos” o por ejemplo si han acabado pronto una actividad. La tutora tiene en su estantería una serie de títulos que son los que ella elige para leer o narrar a los niños.













Durante mis prácticas se leyeron muchos cuentos, algunos que recuerdo son “El pequeño conejo blanco” (el cual conocían de memoria los niños), “El topo que se hizo aquello en mi cabeza” y lo que me llamó la atención y me gustó mucho fue una especie de “representación teatral” que la tutora del grupo hizo sobre el cuento “Los Chivos Chivones” con construcciones. A los niños les encantó.



En el centro Zaleo la literatura está muy presente y además de haber una serie de poesías infantiles de Gloria Fuertes en el patio, cada mes cada profesor leía a sus niños unas cuantas poesías para que las repitieran y las fueran repitiendo. Cada mes cambiaban las poesías.


Pensando en mi futuro como maestra, pretendo dar a la literatura una gran importancia en mi aula ya que considero que se pueden trabajar muchos y muy diversos temas con los niños, de una manera entretenida y que a ellos les enriquezca. Trataré de inculcarles el placer de la lectura y todo los beneficios de ésta.

martes, 14 de mayo de 2013

ACTIVIDAD BLOQUE I


LA PRINCESA DE LARGOS CABELLOS

1. Ficha bibliográfica

Autora e Ilustradora: Annemarie van Haeringen

Título: La princesa de largos cabellos

Editorial: Fondo de Cultura Económica (México)

Primera edición: 1999

Edad recomendada: A mi parecer, se trata de un libro adecuado para el 2º ciclo de Educación Infantil y para el 1º de Educación Primaria (3-8 años).

 2. Formato

Aspecto externo: Es un libro que por su portada resulta muy atractivo para los niños, en especial para las niñas, ya que muestra una niña (una princesa) con un cabello larguísimo que da muchas vueltas a su cuerpo, lo cual sin duda les va a llamar mucho la atención. Es un libro muy manejable para los niños de esta edad, ya que tiene un tamaño estándar, y que tiene unas hojas muy resistentes, algo más gruesas que un folio, evitando que las hojas se rompan fácilmente y que los niños se corten al pasarlas.



Ilustraciones: En el libro aparecen ilustraciones artísticas, debido a que los niños ya son capaces de identificar ilustraciones que no sean estereotipos, que reflejan fielmente el espíritu de la historia y permiten fácilmente, en caso de que el niño no sepa leer, seguir la historia e imaginarla de manera similar a lo que dice el texto. El libro tiene cierto toque de humor realzado por las ilustraciones.



Letra: El tamaño de la letra es el adecuado para estas edades, 14 puntos. Se trata de letra de imprenta (arial) y con un interlineado amplio que permite a los niños discriminar una línea de otra.



3. Contenido

Tema: Encontramos dos temas principales: sentirnos a gusto con nosotros mismos y poder tomar nuestras propias decisiones.

En el cuento, la princesa busca sentirse querida y aceptada tal y como es. Gracias al hombre fuerte lo logra, y sintiéndose querida y apoyada por él, reúne el valor suficiente como para abandonar el palacio y marcharse al circo. Por primera vez la princesa es dueña de sus decisiones y puede decidir qué es lo que quiere hacer y de esta manera consigue ser feliz, algo que todos (niños y adultos) deseamos.

Además en el cuento aparecen tres motivos (temas secundarios): las princesas, el amor y el circo. El tema de las princesas es un tema muy adecuado para estas edades y que gusta mucho a los niños, más especialmente a las niñas, que están muy mediatizadas e influidas por las princesas Disney de las películas y de los cuentos, con la consecuencia lógica de que todas quieren ser princesas. Por tanto, les va a gustar mucho la historia de esta princesa con el pelo tan largo (algo que, además, muchas niñas desean tener, ya que las princesas suelen llevar el pelo largo y ellas quieren parecerse lo más posible). De manera parecida ocurre con el tema del amor, los niños, más las niñas, están acostumbrados a las historias de princesas en las que triunfa el amor, ya que todas las princesas acaban siendo rescatadas por su príncipe azul. Este libro nos lo plantea de una forma más original, el amor de la princesa no es un príncipe, sino un hombre fuerte del circo quien consigue hacer feliz a la princesa y que se acepte tal y como es. 




Aparece otro motivo que, si bien los niños no van a saber captar por sí solos, es importante que la profesora haga énfasis en él con algunas preguntas tras leer el cuento: los largos cabellos de la princesa pueden  verse como una discapacidad. En este libro la discapacidad se entiende como algo que hace a la princesa especial y por lo que  todo el mundo se fija en ella. En un principio la hace muy infeliz, pero gracias a sus largos cabellos puede conocer al hombre fuerte y, con él, la felicidad. Por la tendencia de los niños a identificarse con el héroe, pueden identificar el problema que tiene la princesa con sus largos cabellos con cualquier cosa que les impida hacer algo que ellos deseen mediante algunas preguntas de la profesora como ¿Qué cosas no sois capaces de hacer aunque os gustaría?




Estructura: La estructura es lineal, consta de un planteamiento (en un pequeño y pobre reino ha nacido una princesa con los cabellos larguísimos), nudo (la princesa tiene el cabello tan largo que apenas puede moverse, para ayudarla llega un hombre fuerte), desenlace (la princesa se da cuenta de que está enamorada del hombre y fuerte y escapa con él al circo). La estructura argumental cronológica motiva al niño a interesarse por el cuento ya que le permite seguir bien el hilo del cuento.

Personajes: En la historia aparecen principalmente tres personajes: la princesa, su padre y el hombre fuerte. Son personajes cercanos y fácilmente reconocibles, ya que los niños de estas edades conocen a las princesas  y también saben qué es un circo y los personajes que en él aparecen, como en este caso el hombre fuerte. En este caso el hombre fuerte es quien ayuda a la princesa y quien la quiere cuando sus padres no lo hacen. Hay muchos hombres fuertes en las vidas de los niños: sus padres, sus hermanos, sus profesores, etc. Se trata de un texto que está narrado casi por entero y hay poco diálogo, pero las frases que se dicen si son propias del personaje. 

Lenguaje: El vocabulario que se emplea es sencillo para los niños, tan solo he encontrado una palabra que no creo que entiendan: comezón, aunque dicha en el contexto en que aparece es probable que se imaginen lo que significa y, si no, puede explicar su significado la profesora. Las estructuras gramaticales son también muy sencillas, frases cortas. En cuanto al estilo, sí considero que se trata de una obra artística, a lo largo de todo el texto está presente la función poética: “Ligera como una pluma, la princesa flota por el palacio”.

Valores y contravalores: Los valores son aquellos aspectos que nos hacen ser un poco más felices y los contravalores aquellos que nos impiden lograr la felicidad.

Como valores destacan la importancia de quererse a uno mismo y la de aceptarnos tal y como somos. Además de tomar el control de nuestras vidas y ser capaces de tomar nuestras propias decisiones.

Como contravalor encontramos la actitud un tanto egoísta del padre al no dejar a su hija cortar su cabello, a pesar de que es consciente de lo que conlleva para su hija tener el cabello tan largo: no puede hacer nada sin ayuda, para todo necesita a los demás y no puede jugar ni disfrutar como el resto de niñas de su edad. El rey tan solo piensa en lo linda que está su hija con los cabellos largos y en casarla bien para conseguir riquezas para su reino. En esta caso, el egoísmo del rey es un impedimento para la felicidad de la princesa.




4. Conclusiones

Definitivamente elegiría este libro para los niños del 2º ciclo  de Infantil. Considero que es un libro muy interesante, ya que el final es de lo más inesperado (o al menos así me lo ha parecido a mí, pensé que la princesa acabaría casándose con algún rico príncipe para acabar con la pobreza de su reino) y con el que podemos trabajar muchos aspectos con los niños, desde cómo la princesa se da cuenta de que lo que realmente importa es ser feliz junto al hombre barbudo y no el tener muchas riquezas, hasta la discapacidad. Como con todos los libros podemos tratar cuestiones como qué les ha gustado más o les ha llamado especialmente la atención, si habrían tomado la misma decisión que la princesa, etc. 

Por otro lado, además de ser un libro interesante para los niños, también es muy adecuado por su sencillo vocabulario y sus estructuras gramaticales simples. La maestra puede leer a la clase el libro de forma literal y será entendido a la perfección.